lunes, 19 de abril de 2010

EXPERIENCIA....


Hacer conciencia de lo que somos, es la tarea diaria y la más importante de nuestra vida manifiesta.

Este hacer conciencia inicia en la tarea del autoconocimiento.

Recordemos que en los antiguos centros de sabiduría, se reconocía y establecía como camino, el autoconocimiento: "conócete a tí mismo".

Se exigía a los que comenzaban este camino, que trabajaran sin cesar en esta tarea.

Cada uno de nosotros es único, irrepetible, original y tiene su propio camino de desarrollo de la conciencia. Todos, sin embargo, debemos hacer el camino.

Pero este camino para que sea fructífero, debe basarse en los sucesos que cada uno ha vivido porque lo que nos ha sucedido no se debe a la "casualidad" sino que a la "causalidad".

En este camino no sirve tomar las experiencias de otros. Esas son de los otros, del que vivió tal o cual suceso y ese suceso, con SU trabajo de conciencia, lo transformó en una experiencia.

Esta labor de transformar cada suceso vivido en una experiencia que nos permita experimentarnos en lo que de verdad somos, es totalmente personal y sólo surgirá del proceso del autoconocimiento.

Recordemos lo que nos decía el apostol Pablo:

"Sois hijos de la luz, e hijos del día:
no somos de la noche ni de las tinieblas"

(1 Tesalonicenses 5:5)

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