
Han escuchado la frase de que los seres humanos somos co-creadores en el plan divino, y esa otra frase "a Dios rogando y con el mazo dando"?
Pareciera ser que como co-creadores, dependen de nosotros muchas más cosas de las que creemos y que la oración suplicante sobre que se nos conceda tal o cual cosa, sólo produce el efecto querido cuando somos capaces nosotros mismos, de tomar las riendas del asunto.
El orar está bien y es necesario para ordenar y realimentar nuestro sistema energético interno. Es claro que cualquier alteración en nuestro sistema energético afecta de inmediato nuestro sistema inmunológico y de allí a enfermarnos estamos a un paso. Esta alteración puede ser desde algo externo, una molestia, un enojo, una deslealtad, etc.. hasta algo interno, un dolor no aceptado, una inconsecuencia entre nuestra naturaleza humana y nuestras convicciones sociales, etc.. cualquiera de estas situaciones puede afectarnos gravemente y es por eso que es fundamental la oración, incluso como método preventivo.
La oración está bien, pero a quien oramos?
Para mi la respuesta es simple, al Dios de tu corazón.
Cómo lo hacemos?
También es simple, busca una posición cómoda y simplemente concentrate en respirar pausadamente. Inahala y exhala... inhala y exhala...
Dónde lo podemos hacer?
Donde quieras y te sientas acogido.
Cuanto tiempo?
Tu corazón sabrá, no te inquietes por eso.
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