lunes, 9 de julio de 2012

CONJURO DE AMOR


Cuenta una vieja leyenda de los indios Sioux, que una vez llegaron hasta la tienda del viejo brujo de la tribu, tomados de las mano, Toro Bravo, el más valiente y honorable de los jóvenes guerreros y Nube Azul, la hija del cacique y una de las más hermosas mujeres de la tribu.

- Nos amamos..., empezó el joven.
- Y nos vamos a casar..., dijo ella.
- Y nos queremos tanto que tenemos miedo... queremos un hechizo, un conjuro, o un talismán..., algo que nos garantice que podremos estar siempre juntos..., que nos asegure que estaremos uno al lado del otro hasta encontrar la muerte.

- Por favor, repitieron. ¿Hay algo que podamos hacer?.

El viejo los miró y se emocionó al verlos tan jóvenes, tan enamorados y tan anhelantes esperando su palabra.

- Hay algo - dijo el viejo - pero no sé... es una tarea muy difícil y sacrificada.

- Nube Azul ¿ves el monte al norte de nuestra aldea?. Deberás escalarlo sola y sin más armas que una red y tus manos, deberás cazar el halcón más hermoso y vigoroso del monte, si lo atrapas deberás traerlo aquí con vida el tercer día después de luna llena ¿Comprendiste?.

- Y tú, Toro Bravo, deberás escalar la montaña del trueno, cuando llegues a la cima encontrarás la más brava de todas las águilas, y solamente con tus manos y una red deberás atraparla sin heridas y traerlo ante mí, viva, el mismo día en que vendrá Nube Azul. ¡Salgan ahora!.

Los jóvenes se abrazaron con ternura y luego partieron a cumplir la misión encomendada; ella, hacia el norte y él, hacia el sur.

El día establecido frente a la tienda del brujo, los dos jóvenes esperaban con las bolsas que contenían las aves solicitadas.

El viejo les pidió que con mucho cuidado las sacaran de las bolsas, eran verdaderamente hermosos ejemplares.

- ¿Y ahora que haremos? ¿los mataremos y beberemos el honor de su sangre?.
- No, dijo el brujo.

- Los cocinaremos y comeremos el valor de su carne, propuso la joven.
- No. Harán lo que les digo: tomen las aves y átenlas entre sí por las patas con estas tiras de cuero cuando las hayan anudado, suéltenlas y que vuelen libres.

El joven guerrero y la joven hicieron lo que les pedía y soltaron los pájaros. El águila y el halcón intentaron levantar el vuelo pero sólo consiguieron revolcarse por el suelo. Unos minutos después, irritadas por la incapacidad, las aves arremetieron a picotazos entre sí hasta lastimarse.

Este es el conjuro. Jamás olviden lo que han visto... son ustedes como un águila y un halcón, si se atan el uno al otro, aunque lo hagan por amor, no sólo vivirán arrastrándose, sino que además, tarde o temprano empezarán a lastimarse el uno al otro...

Si quieren que el amor entre ustedes perdure...

Vuelen juntos pero jamás atados.

(Tradición Sioux)

lunes, 18 de junio de 2012

EL ÚLTIMO VIAJE


¿Hay vida después de la muerte? ¿Qué pasa cuando dejamos este mundo? ¿Existe el más allá? La naturaleza de la muerte es uno de los grandes misterios que nos acompañan toda la vida. En este documental viajaremos al más allá en busca de una nueva visión sobre la relación entre la vida y la muerte para descubrir que nuestras vidas están conectadas con la inteligencia infinita del universo y que solo lo infinito nos lleva hasta el ahora, hasta este momento.

Director: Jay Weidner
Con: NEALE DONALD WALSCH, BRIAN WEISS, GREGG BRADEN, ALBERTO VILLOLDO
Nacionalidad: USA


Brian Weiss es médico y psiquiatra. Se licenció por la Universidad de Columbia y cursó estudios de postgrado en medicina en Yale. Fue jefe de residentes del Departamento de Psiquiatría de la Facultad de Medicina de Yale y actualmente es presidente honorífico del Departamento de Psiquiatría del Mount Sinai de Miami.


Gregg Braden, experto en Ciencias de la Tierra y divulgador ciéntifico, trabajó durante años en el diseño de sistemas informáticos. En la actualidad es escritor y peculiar guía de viajes a lugares sagrados de todo el mundo.
Durante más de 25 años ha viajado a pueblos de alta montaña, ha visitado remotos monasterios y antiguos templos, y ha estudiados antiguos textos olvidados para descubrir los secretos de la humanidad. Él y su esposa reparten su tiempo entre la soledad de las montañas del norte de Nuevo México y las costas del sur de Florida.

Gregg Braden es una sabia mezcla de científico, visionario e investigador con la habilidad única de dirigirse a nuestros cerebros, a la vez que sacude nuestros corazones...
Dott. Deepak Chopra.


Neale Donald Walsch, el célebre autor de los tres volúmenes del best seller "Conversaciones con Dios". Nació en Milwaukee, Estados Unidos de América, el 10 de septiembre de 1943, y creció al interior de una familia católica romana, que le animó en su búsqueda por la verdad espiritual. Estudió la Biblia, the Rig Vedá, la Upanishads. Sus libros, según él, no están atados, ni son secuelas, son inspirados por Dios y pueden ayudar a una persona a relacionarse con él desde una perspectiva moderna. Creó el Equipo Humanidad como un movimiento espiritual cuyo propósito es comunicar e implantar Nuevas Creencias Espirituales, particularmente la de que todos somos Uno con Dios y Uno con la Vida, en el estado de existencia global compartida.


lunes, 21 de mayo de 2012

EL TALENTO


Un joven compositor acudió en cierta ocasión a Mozart para que le dijera el cómo desarrollar su talento.

"Le sugeriría a Usted que empezara por cosas sencillas", le dijo Mozart. " Canciones por ejemplo".

"¡Pero Usted componía sinfonías cuando todavía era un niño...!, protestó el otro.

"Es muy cierto..." dijo Mozart,... "pero yo no tuve que acudir a nadie para que me dijera como desarrollar mi talento"

(Anthony de Mello)


lunes, 14 de mayo de 2012

LA SOMBRA DE LA LUZ, Franco Battiato



Defiéndeme de las fuerzas contrarias,
en el sueño nocturno cuando no soy consciente,
cuando mi sendero se hace incierto.
Y no me dejes nunca más,
no me dejes nunca más.

Devuélveme a las zonas más altas,
a uno de tus reinos de calma.
Es tiempo de escapar de este ciclo de vida.
Y no me dejes nunca más,
no me dejes nunca más.

Porque los gozos del más profundo afecto
o del anhelo más sútil del pulso
sólo son la sombra de la luz.

Recuérdame lo infeliz que me siento
lejos de todas tus leyes.
Cómo no malgastar el tiempo que me queda?
Y no me dejes nunca más,
no me dejes nunca más.

Porque la paz de ciertos monasterios
o la armonía vibrante de todos mis sentidos
sólo son la sombra de la luz.





(Tomada de Webislam)

lunes, 16 de abril de 2012

LA PESTE


Una caravana de mercaderes y peregrinos atravesaban lentamente el desierto. De pronto, a lo lejos, apareció un veloz jinete que surcaba las arenas como si su caballo llevara alas. Cuando aquel extraño jinete se acercó, todos los miembros de la caravana pudieron contemplar con horror su esquelética figura que apenas si se detuvo junto a ellos. Tras una breve conversación lo comprendieron todo. 

 Era la Peste que se dirigía a Damasco, ansiosa de segar vidas y sembrar la muerte. 

— ¿Adónde vas tan deprisa? –le preguntó el jefe. 

— A Damasco. Allí pienso cobrarme mil vidas. 

Y antes de que los mercaderes pudieran reaccionar, ya estaba cabalgando de nuevo. Le siguieron con la vista hasta que sólo fue un punto perdido entre la inmensidad de las dunas. 

Semanas después la caravana llegó a Damasco. Tan sólo encontró tristeza, lamentos y desolación. La Peste se había cobrado cerca de 50.000 vidas. En todas las casas había algún muerto que llorar, niños y ancianos, muchachas, jóvenes… 

El jefe de la caravana se llenó de rabia e impotencia. La Peste le había dicho que iba a cobrarse mil vidas… sin embargo había causado una gran mortandad. Cuando tiempo después, dirigiendo otra caravana por el desierto, el jefe volvió a encontrarse con la Peste, le dijo con actitud de reproche: 

— ¡Ya sé que en Damasco te cobraste 50.000 vidas, no las mil que me habías dicho! No sólo causas la muerte, sino que además tus palabras están llenas de falsedad. 

— No - respondió la Peste con energía -, yo siempre soy fiel a mi palabra. Yo sólo acabé con mil vidas. El resto se las llevó el Miedo.


lunes, 9 de abril de 2012

LAS TRES REJAS...


"Tienen que ser libres de las opiniones de los demás. Cuando lleguen a ser libres por dentro, estarán libres de la esclavitud que significa estar pendientes de la imagen frente a los otros."
Gurdjieff

El joven discípulo de un filósofo sabio llega a su casa y le dice:


-Maestro, un amigo estuvo hablando de ti con malevolencia…


-¡Espera! -lo interrumpe el filósofo-. ¿Hiciste pasar por las tres rejas lo que vas a contarme?


-¿Las tres rejas? -preguntó su discípulo.


-Sí. La primera es la verdad. ¿Estás seguro de que lo que quieres decirme es absolutamente cierto?


-No. Lo oí comentar a unos vecinos.


-Al menos lo habrás hecho pasar por la segunda reja, que es la bondad. Eso que deseas decirme, ¿es bueno para alguien?


-No, en realidad no. Al contrario…


-¡Ah, vaya! La última reja es la necesidad. ¿Es necesario hacerme saber eso que tanto te inquieta?


-A decir verdad, no.


-Entonces… -dijo el sabio sonriendo-, si no es verdad, ni bueno ni necesario, sepultémoslo en el olvido.


Solo regalas lo que hay en tu corazon , eso es inevitable.

lunes, 2 de abril de 2012

LA MONEDA QUE FALTA


Un día el Rey observó a un sirviente cantando alegremente mientras trabajaba. ¿Por qué siendo el supremo soberano era tan desdichado y sombrío mientras que en un humilde siervo había tanta alegría?

Y sin más le preguntó: ¿Por qué estás tan contento?

El hombre respondió: "Su Majestad, yo soy nada más que un sirviente, pero mi familia y yo no necesitamos demasiado - sólo un techo sobre la cabeza y comida caliente para llenar nuestros estómagos".

El rey no quedó satisfecho con esta respuesta. Más tarde en el día, solicitó el asesoramiento de su consejero de más confianza. Después de escuchar al Rey hablar sobre sus quejas, pesares y la historia del humilde hombre, el consejero dijo: "Su Majestad, creo que el sirviente nunca ha sido parte de El Club 99".

¿El Club 99? ¿Y qué es exactamente eso?" Preguntó el Rey: El consejero respondió: "Su Majestad, para saber realmente lo que es el Club 99, usted debe colocar 99 monedas de oro en una bolsa y dejarla en la puerta de la casa del Sirviente."

A la mañana siguiente el sirviente vio la bolsa, la recogió y la llevo adentro de su casa. Cuando abrió la bolsa, dio un gran grito de alegría... Cuantas monedas de oro! Comenzó a contarlas todas. Después de varios intentos, quedó convencido de que había 99 monedas. Se preguntaba, "¿Qué podría haber ocurrido con la última moneda de oro? ¡Seguramente, nadie dejaría 99 monedas!"

Buscó por todo lugar que pudo. Quizá se había extraviado, pero no la encontró. Finalmente, agotado, decidió que iba a tener que trabajar más que nunca para ganar que moneda de oro que le faltaba y completar las 100.

A partir de ese día, la vida de aquel el siervo cambió. Trabajaba en exceso, se tornó en un horriblemente gruñón, castigaba a su familia por no ayudarlo a ganarse la moneda de oro y dejó de cantar mientras trabajaba.

"Se le llama El Club 99 a las personas que tienen lo suficiente para ser feliz, pero nunca lo son,
porque siempre están anhelando y luchando por esa extra y última "moneda”, repitiéndose a sí mismos:

"sólo tengo que obtener esa última cosa y entonces voy a ser feliz para toda la vida."


lunes, 26 de marzo de 2012

EL AMOR, Eduardo Galeano


En la selva amazónica, la primera mujer y el primer hombre se miraron con curiosidad. Era raro lo que tenían entre las piernas.

—¿Te han cortado?— preguntó el hombre.

—No —dijo ella—. Siempre he sido así.

Él la examinó de cerca. Se rascó la cabeza. Allí había una llaga abierta. Y dijo:

—No comas yuca, ni plátanos, ni ninguna fruta que se raje al madurar. Yo te curaré. Échate en la hamaca y descansa.

Ella obedeció. Con paciencia tragó los menjunjes de hierbas y se dejó aplicar las pomadas y los ungüentos. Tenía que apretar los dientes para no reírse, cuando él le decía: —no te preocupes.

El juego le gustaba, aunque ya empezaba a cansarse de vivir en ayunas y tendida en una hamaca. La memoria de las frutas le hacía agua la boca.

Una tarde, el hombre llegó corriendo a través de la floresta. Daba saltos de euforia y gritaba: —¡lo encontré!, ¡lo encontré!

Acababa de ver al mono curando a la mona en la copa de un árbol.

—Es así —dijo el hombre, aproximándose a la mujer.

Cuando terminó el largo abrazo, un aroma espeso, de flores y frutas, invadió el aire. De los cuerpos, que yacían juntos, se desprendían vapores y fulgores jamás vistos, y era tanta su hermosura que se morían de vergüenza los soles y los dioses.


lunes, 19 de marzo de 2012

LA CORRIENTE


Cuenta una historia taoísta que un anciano cayó accidentalmente en los rápidos del río llevándolo a una alta y peligrosa cascada. Los espectadores temieron por su vida. Milagrosamente, salió vivo e ileso, río abajo al final de la cascada.

La gente le preguntó cómo logró sobrevivir. “Yo me adapté al agua, no el agua a mí. Sin pensar, me dejé moldear por el agua. Hundiéndome en la corriente, salí con la corriente. Así es cómo sobreviví”.


lunes, 12 de marzo de 2012

BOKUDEN Y SUS TRES HIJOS...


Bokuden, gran Maestro de sable, recibió un día la visita de un colega. Con el fin de presentar a sus tres hijos a su amigo, y mostrar el nivel que habían alcanzado siguiendo su enseñanza, Bokuden preparó una pequeña estratagema: colocó un jarro sobre el borde de una puerta deslizante de manera que cayera sobre la cabeza de aquel que entrara en la habitación.

Tranquilamente sentado con su amigo, ambos frente a la puerta, Bokuden llamó a su hijo mayor. Cuando éste se encontró delante de la puerta, se detuvo en seco. Después de haberla entreabierto cogió el vaso antes de entrar. Entró cerró detrás de él, volvió a colocar el jarro sobre el borde de la puerta y saludó a los Maestros.

- Este es mi hijo mayor - dijo Bokuden sonriendo -, ya ha alcanzzado un buen nivel y va camino de convertirse en Maestro.

A continuación llamó a su segundo hijo. Este deslizo la puerta y comenzó a entrar. Esquivando por los pelos el jarro que estuvo a punto de caerle sobre el cráneo, consiguió atraparlo al vuelo.

- Este es mi segundo hijo - explicó al invitado -, aún le queda un largo camino que recorrer.

El tercero entró precipitadamente y el jarro le cayó pesadamente sobre el cuello, pero antes de que tocara el suelo, desenvainó su sable y lo partió en dos.

- Y este - respondió el Maestro - es mi hijo menor. Es la vergüenza de la familia, pero aún es joven.